jueves, 1 de diciembre de 2011
Punta seca de un viejo Llaüt que tras años de trabajo y esfuerzo agoniza desvencijado al sol. Representa la decadencia de nuestra navegación fluvial. En la mayoría de ríos del mundo se tiene un cariño especial por las embarcaciones que desde la antigüedad han surcado sus aguas. No ocurre así en el tramo final del Ebro. Todavía se pueden ver esqueletos y restos de nuestros llaüts i solamente en Mora la Nova (junto al embarcadero) hay una persona que se ha dedicado a recuperar, restaurar i recoger alguna de estas piezas abandonadas. Vaya esta obra en su honor!.
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